La casita resiliencia

Foto de Pulpolux vía Flickr

Epicteto fue hijo de esclavos. Su primer dueño le propinaba terribles palizas. Con el segundo propietario tuvo más suerte, era persona ilustrada y permitió que asistiera a clases callejeras de filosofía. Poco a poco fue desarrollando un pensamiento propio que le ayudó a encontrar la felicidad, a pesar de ser pobre, no tener familia y estar privado de libertad.

Epicteto aprendió a superar las adversidades desarrollando una actitud resiliente. Como esclavo podía ser sometido, humillado, torturado... no tenía poder sobre nada de lo que acontecía a su alrededor. Sin embargo era el rey de su mundo interior. Si él no lo permitía, nada podía alterar sus pensamientos y convicciones.

Mucho después, Stefan Vanistendael sistematizó las ETAPAS PEDAGÓGICAS PARA LA CONSTRUCCIÓN DE LA RESILIENCIA, a través de una acertada analogía de la que toma nombre su teoría: "La casita resiliencia".

Yo soy
Toda construcción precisa de un solar, y NO sirve cualquier superficie, necesitamos un suelo firme. En el desarrollo de la resiliencia, la base son las necesidades que Maslow identifica en el nivel inferior de su famosa pirámide. Sin alimento, descanso o ropa no hay construcción posible. Ni el propio Epicteto pudo ser resiliente con su primer dueño.

Una vez preparado el suelo se pueden poner cimientos, que equivalen a la aceptación personal y a la formación de una red de apoyos (familia, amigos). Es la primera gran etapa de esta construcción.

Yo tengo
El primer piso albergará la capacidad para soportar un terremoto (lo que nos ocurre) sin que nuestra casita se hunda. Una segunda planta supone ir más allá, dotando de significado a los acontecimientos para que nos beneficien. Es la fase en la que "yo tengo" la capacidad de reinterpretar el "por qué". El sentido del humor, la autoestima o relativización serán esenciales para trabajar esta etapa de la construcción.

Yo puedo
El tejado es el final de la obra. La culminación de la actitud resiliente sería la apertura a nuevas experiencias, el abandono de la zona de confort para ser mejor profesional, mejor alumno... MEJOR PERSONA.

El ejemplo de vida de Epicteto y sus ideas fueron tan valiosas que el mismísimo Adriano, emperador de Roma, hizo un largo viaje para escuchar al ya anciano maestro. Él construyó su casita y ¡TÚ TAMBIÉN PUEDES!

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